miércoles, 28 de marzo de 2007

EL INTERNET

INTERNET: UNA HERRAMIENTA QUE PUEDE HACER MUCHO BIEN O MUCHO MAL

La clave es guiar pedagógicamente a los alumnos en su navegar por la red. El ciberespacio no sustituye la labor formativa de los profesores
Desde las computadoras que regalaba Fujimori y el plan Huascarán hasta la reciente campaña publicitaria de un proveedor de Internet, se ha instaurado en la opinión pública la idea de que una computadora conectada a la red de redes es la solución a buena parte de las carencias de nuestro sistema educativo: suple la falta de bibliotecas y libros escolares, nos conecta con la modernidad y las nuevas tecnologías y es más rápida, práctica, económica y divertida que los viejos métodos pedagógicos.Así lo revela un sondeo abierto precisamente en la web para los lectores de Elcomercioperu.com.pe, según el cual la mayoría de padres (56,6% frente a 43,3%) considera más adecuado para la educación de sus hijos el acceso a Internet que a una biblioteca. Del mismo modo, son más los encuestados que consideran la web como útil (45,2%) o muy útil (38,8%) para este fin. Entre las virtudes asociadas a ella como fuente de consulta destacan la rapidez, el mayor acceso a información y el estímulo a la investigación.La evidencia parece irrefutable. Sin embargo, no todo es un lecho de rosas: Internet supone una serie de riesgos y retos que deben ser enfrentados con solvencia para que la enorme expectativa sobre su potencial pedagógico se convierta en una realidad fructífera. Entre los riesgos (ver recuadro) están los innumerables distractores que bullen en la red, la dudosa calidad de la información que ofrecen millones de páginas y la constante tentación del copiar y pegar para los alumnos. Por ello, El Comercio consultó a diversos especialistas para sopesar el verdadero valor de Internet como herramienta educativa.RED CON RIENDASSegún León Trahtemberg, director del colegio León Pinelo, la red supone una expansión de los horizontes personales, sociales, culturales e informativos nunca antes vista. Ha hecho posible que los alumnos de este centro educativo sigan un curso a distancia, dialoguen con sus pares en Israel y midan sus conocimientos en una competencia en tiempo real con estudiantes de países como Argentina y Uruguay.Y es que el ciberespacio puede convertirse en un verdadero aliado en el salón de clases. En muchos de los colegios consultados por El Comercio, como Carmelitas y San Agustín, el desarrollo de los cursos comprende visitas guiadas por páginas de Internet que complementan los temas del currículo. Enseñar cómo funciona el sistema circulatorio, por ejemplo, con una ilustrativa animación web resulta claramente más didáctico que hacerlo con una impresión convencional.Si bien esas ventajas son evidentes, las mismas virtudes de Internet generan reparos entre los educadores: el acceso democrático a la red y su ilimitada capacidad de almacenamiento la han convertido en hogar de todo tipo de información, por lo que la selección de contenidos útiles y adecuados para la educación es fundamental. "Internet es una herramienta muy poderosa que permite hacer mucho bien o mucho mal, según como hayamos aprendido a utilizarla", explica José Luis Orihuela, catedrático de la Universidad de Navarra. "Enfrentarse a la red sin referencias es tan arriesgado como internarse en una zona desconocida sin mapa ni guía", añade.Luis Esponda, director del colegio Newton, explica que han iniciado la formación de una biblioteca de páginas web útiles, organizadas por materias, para la comunidad estudiantil, para asegurar un adecuado uso de la red. Pero los métodos no tienen por qué ser tan sofisticados: Carmen Julia Pérez, profesora del colegio Cambridge, refiere que los maestros de primaria alimentan constantemente una lista compartida de sitios con recursos valiosos. Esta sencilla rutina les facilita la tarea de encontrar en la red aquello que resulta realmente productivo para los estudiantes.En el día a día, Internet deja cuestiones que enfrentar. Trahtemberg estima que el uso de la web --en que el correo electrónico, el chat y la compra en línea son respuestas casi inmediatas-- puede generar en las personas , y sobre todo en los niños, un componente de ansiedad por el corto plazo que limite su capacidad de espera o de postergar decisiones o acciones. En la misma línea, reconoce que "todavía está por verse" si hay verdaderamente un impacto positivo de Internet en el desarrollo de competencias como el razonamiento verbal y la creatividad.UN CAMBIO DE PARADIGMAParece ser que la clave de esta revolución está en la receptividad de los docentes para subirse a la ola de la web, pues, como dice el psicólogo Roberto Lerner, "la pregunta es hasta qué punto el modelo educativo, que está basado en la centralidad del texto y que pone al profesor como fuente de información, va a resistir a una competencia como la de la red, en la que los alumnos son los que determinan qué fuente de información quieren revisar y qué aspectos quieren aprovechar. El poder, hoy en día, está mucho más en el que recibe la información que en el que la da". Para tener una idea de cómo la red está tocando el corazón del proceso educativo, demos un vistazo al mundo: en Finlandia los chicos de primero y segundo de secundaria enseñan a sus profesores cómo usar Internet. "Lo que pasa es que los profesores tienen muy poca cultura 'internética', muchos ni siquiera han chateado una vez en su vida --asevera Lerner--. Son recelosos y no se atreven a usar Internet como un instrumento, se sienten disminuidos". Perder el temor a la herramienta, usándola e investigando, y acercarse a los alumnos para conocer qué saben de la red ayuda a tender un puente entre las generaciones y estimular que los estudiantes aprendan a aprender.El verdadero potencial de la carretera virtual no puede ser aprovechado si los docentes no están preparados. Luis Esponda, del Newton, explica que este colegio convocó a un consultor extranjero para realizar una reingeniería de sus sistemas informáticos. "Nos ha dicho que lo primero es capacitar a todos los profesores para que sepan usar la red. Tiene que haber un dominio mayor de programas y de lo que es Internet mismo", señala."Nos guste o no, Internet está cambiando las metáforas de lo que significa aprender", dice Lerner, y con ello ciertas realidades se ven inevitablemente cuestionadas "¿Cuánto tiempo estaríamos frente a nuestros alumnos si ellos pudieran hacer 'zapping' con nosotros? --se pregunta el psicólogo--. Los más entretenidos no duraríamos ni cinco minutos". Por ello, encarar el monstruo de Internet, evaluando sin apasionamientos qué puede ofrecer para enriquecer el proceso de aprendizaje, con plena conciencia de que la educación nunca dejará de ser una labor eminentemente humana, se muestra hoy como el punto de inflexión.